IMAGEN PÚBLICA

IMAGEN PÚBLICA

Me gusta compartir contigo que la Imagen Pública es un componente determinante en la construcción y desarrollo de cualquier cargo público. En infinidad de ocasiones las personas lo señalan como si fuera una cuestión de estilo o de moda; pero a mí me encanta trabajar con mis cargos públicos transformándolos o llevándolos a un concepto de desarrollo de Marca Personal, más que simplemente a una percepción sobre su aspecto físico. A veces, me insisten en la idea de que no quieren ser transformados o aconsejados en esa materia; y aunque yo lo entiendo, me gustaría llevaros a la reflexión del poder que tiene nuestra imagen para favorecer o no nuestro mensaje. Todo, absolutamente todo, transmite.

Detectar y desarrollar las áreas de oportunidad de un cargo público o candidatura política, trabajando con ellos, es toda una estrategia de impacto, desarrollando por igual lo físico, lo profesional, lo verbal, lo visual, lo digital y el aspecto ambiental…

No eres más cercano porque tu estilo sea más informal, lo eres por tu coherencia. Por esa apertura que ofreces en tu contacto y trato con las personas. Y uno de nuestros objetivos debería de ser proyectar en los demás esa seguridad que nos hace valedores y conseguidores de eso que la ciudadanía desea. Lo que piensas, sientes, dices y haces necesita ser un único hilo conductor de ti.

 

imagen politica

 

Nuestra Imagen Pública es el reflejo de nuestra fuerza y energía, de nuestra capacidad de proteger y de satisfacer. Por ello es tan importante lo que proyectamos. Caemos en esa costumbre extendida de que mostrar cansancio es, de alguna forma positivo, porque la ciudadanía así intuirá o interiorizará nuestro desgaste personal ante determinada situación; ocurre mucho en las ruedas de prensa en situaciones de emergencia, incendios o cualquier otra catástrofe natural.  La sobreexposición puede llegar a perjudicarnos, que lógicamente es más arriesgada conforme pasan los días, porque el desgaste es mayor y tenemos que desarrollar esa estrategia de soporte de comunicación sobre los técnicos y expertos; y, políticamente, adquirir ese papel de refuerzo, de control, aportar certezas del destino y futuro de esas acciones técnicas o intervenciones que se están llevando a cabo. Así lo hemos ido experimentado en nuestra reciente emergencia por el insaciable incendio forestal que hemos sufrido en Tenerife. Ponderar cuándo estar, con quién y qué impacto tiene sobre tu imagen y reputación institucional se hace imprescindible. Recordamos todavía el fuerte rechazo que generó en la ciudadanía la interminable secuencia de extensas ruedas de prensa diarias durante el confinamiento por COVID, con un altísimo desgaste para los gobernantes.

Nos sentimos atraídos por personas ganadoras, no derrotadas. Debemos analizar nuestros gustos personales, preferencias, valores y estilo de vida, para proyectar así un estilo coherente con nosotros. Nuestro cansancio no es percibido como valioso; a la ciudadanía le da fuerza ese liderazgo fresco y energético. Si delegas, te protegerás, y tendrás margen de recuperación para minimizar el desgaste personal.

 

 

Al final, la Imagen Pública es el resultado de la percepción que tiene una parte de la ciudadanía sobre lo que esa persona proyecta frente a la sociedad. Me gusta desarrollar ese concepto de que tu imagen se compone de la percepción dominante sobre ti que tienen las personas. Bien en el ámbito político o empresarial. Para ello, en la construcción de la Marca Personal, uno de los objetivos esenciales es ser percibido con la dominancia presente de nuestros valores.

Así, la Marca deja de ser producto para convertirse en esencia; para construirla conjuntamente es necesario ese instrumento o guía para llegar realmente a esos aspectos con los que nos identificamos y representan nuestra causa, nuestros deseos y las motivaciones reales para nosotros.

Querer transformar a un candidato o cargo público es un error, potenciar lo mejor de él o de ella será un acierto y una ventaja competitiva con respecto a los adversarios. Y no podemos confundir estilo con imagen, porque no son lo mismo; la imagen es la concepción de ti, y el estilo es una representación de esa percepción.

Cada vez que sales en un medio, asistes a un acto, inauguras algo, das una rueda de prensa, visitas una asociación, entregas unos premios…, estás rozando sentimientos, porque tu Imagen Pública se compone de todo aquello que desprendes;  de lo que dices y de lo que no dices, de lo que te acercas y de lo que te distancias, de lo que proyectas, de tu ausencia o de tu presencia, de la calidad de tu lenguaje emocional, de tu humildad, y de tu equilibrio, ese que nos hará sentir certezas porque provocarás que te sientan previsible.

Esa preocupación por hacerlo bien es saludable; hasta esos nervios y cierto grado de timidez no debe de preocuparnos, quizás nos puedan dar ese halo de misterio que ilusione a las personas en ese afán por protegernos y cuidarnos; realmente nuestra imagen pública debería de estar vestida de autenticidad.

Transformarnos no debería de ser un combate con quienes somos, sino en convivir con quien realmente somos…

 

Maite F. Valderas

Psicóloga – Coach Político

Asesor @EtikMaite etikpolitica.es

 

 



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