La soledad del cargo público

La soledad del cargo público

Me gusta poder contribuir al desarrollo de la psicología dentro de la política. Especialmente, me apasiona aportarle un soporte, sostener a la candidatura política y al gestor público dentro del gobierno o en el camino de la elección.

Hace unos días leía una publicación que hablaba sobre la salud mental de las personas que desarrollan su trabajo en este ámbito tan especifico, y de la trascendencia que puede tener sobre sus decisiones, estrategias, desempeño y estabilidad en el cargo; su presente y su futuro, en definitiva.  Sin entrar en detalles y sin querer abordar un tema tan especifico, sí me gustaría compartir los elementos que se dan en el entorno político y que pueden justificar, con total normalidad, el proceso de acompañamiento psicológico a un cargo público. Me encanta exponer que, hoy en día, contar en los equipos con un profesional de la psicología no representa un aspecto de necesidad, sino realmente de fortaleza; la toma de conciencia de nuestras fortalezas y áreas de mejora, el auto conocimiento, dudar, sentir soledad o cansarnos y colapsarnos está dentro de lo posible en el ejercicio del liderazgo, de la acción y determinación constante. El letargo no es rentable; el afrontamiento, hoy, es poder.

 

LIDERES POLITICOS CANARIOS

 

Querer tener un soporte psicológico es fortaleza, es avanzar y es coherencia con uno mismo. Es muy reducido el número de personas con las que he trabajado que han deseado hacer público nuestro vínculo profesional; para mí es algo natural que respeto enormemente, ya que además forma parte de los principios éticos de mi profesión de psicóloga; y también los que rigen mi despliegue público y personal. Pero sí hay un aspecto que me preocupa, y es querer huir de esa ayuda o preferir sustituirla con otros perfiles que puede que contribuyan, aunque será en otra dirección. Contar con un soporte psicológico o de coaching político no significa que nos encontremos mal, sencillamente existimos para facilitar el paso a mayor velocidad por las diferentes situaciones, de forma más cómoda o para ayudar a recuperar estrategias y herramientas que, sencillamente, dejamos de usar; y que están ahí, seguramente en hibernación.

 

 

Sentirse acompañado es muy importante, en todos los órdenes de la vida; la totalidad de las personas que desarrollan funciones directivas siente soledad en algún momento. Durante mis años de investigación profesional, los resultados me llevaron a concretar que el momento de la toma de decisión es decisivo como variable que correlaciona con el sentimiento de soledad. El estudio me permitió mantener entrevistas y realizar pruebas con directivos y cargos públicos diversos, donde la coincidencia en este factor era trascendental; puedes consultar al equipo, contrastar, informarte, formarte… pero siempre se repetía que “al final, la última decisión es mía. Si esto fuera una máquina, sería yo quien finalmente tendría que apretar el botón”. Son frases repetidas, y reflejan que inevitablemente es así; “cuánto más alto estás, menos puedes manifestar tus miedos y tus dudas”; “tienes que mantener el tipo con tu equipo, a veces te pierdes y no sabes cómo volver”; “lo agotador de ser alcalde no es tanto la gestión, sino el despliegue público. Quieres tener predisposición siempre, frescura, y dedicarle las 24 horas a la gente, pero eso no es posible; qué necesario se hace un soporte de intimidad para expresarse”; “con mi equipo se hace complicado, soy yo quien tiene la responsabilidad de tirar de ellos”, y tantas otras más que nos llevan a ese sentimiento de soledad verbalizada.

La soledad te lleva al aislamiento, normalmente inconsciente. Pero también me gusta decir que algunos asesores influyen en ese aislamiento; normalmente, porque se establece una jerarquía de poder en la que sienten que dependen de su cargo público; por lo tanto, es difícil situarse en un plano de análisis y de modulación con una persona que consideras tu jefe. Recordemos que la endogamia partidista es provocadora de estos sentimientos; a veces te dicen exclusivamente lo que sabes que te gusta escuchar; y eso te va alejando de lo real.

 

coaching candidatos politicos

 

La velocidad es otro aspecto psicológicamente determinante; el cargo público desarrolla su actividad en un entorno incierto, variable y rápido.  Al volante de un coche, reducimos nuestro campo de visión a medida que aumentamos la velocidad; perdemos referencias, detalles, la riqueza del paisaje, sus olores, y focalizándonos en el destino perdemos conexión. Algo similar experimenta el cargo público; la velocidad le reduce su perspectiva, sus sentimientos y su sensibilidad.

Nuestro desenfoque nos desequilibra una y otra vez; medir el efecto de la oposición en nosotros es un matiz fundamental. Analicemos por qué nos da pánico decir que no.

No asumir la demanda como eje de gobierno, y reinterpretar erróneamente la retirada de apoyos puede debilitarnos. Realmente, en gobierno, la escucha es importante, pero no determinante; sin embargo, atender las demandas es clave.

Me encanta compartir contigo esta cita, me gusta porque me lleva a la vida pública; a veces, rodeados de gente, pero solos; La soledad es estar rodeado de gente y que me faltes tú.

 

Maite F. Valderas

Psicóloga – Coach Político – Asesora

etikpolitica.es

@EtikMaite



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